Frente a su otoño, ¿ quién la cuida?
En vela pasa la noche sin poder conciliar el bendito descanso.
Lejos quedaron los sonidos y aromas a casa repleta.
A veces se pregunta quién se ha robado mis sueños?
La soledad duele, ¡qué ironía!, era su fiel aliada en las horas eternas
Se ha convertido en un objeto incómodo, que viste el refugio empobrecido.
Él la espera con la mortaja para vestirla y celebrar que al fin la ha vencido.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario