jueves, 26 de abril de 2018

Abril


                    Caluroso abril, húmedo como aquello que brota desde el adentro, más de adentro que de afuera. Los días parecen agotar la paciencia que no se deja desarrollar. El cartero  ya no es el de antes, trae noticias de esas que no querés saber. Las hojas están amarillentas pero de la sequía de los días anteriores. El escenario de otoño se diluye entre los aún verdes tan potentes.  Fin de mes, otro más y los bolsillos ahuecados  y el tiempo corre, vuela ante las demandas de esos vampiros con rostro conocido. Me detengo un instante y respiro, respiro con ansias. Cada uno está en  su mundo, parecemos  islas encerrados en nuestros propios barrotes, conformados de excusas de las más ingeniosas con el augurio de que sean verdades. Temerosos de   mirarnos a los ojos  y dejarnos atravesar por lo que ese otro genera. Los  besos se dejan y nunca se sabe cuándo será el último. Se camina dando pasos acelerados pero por dentro los pasos son lentos como si estuviéramos aprendiendo a caminar.  Egoísmos nos habitan ¿por qué?  Quizás en demasía ante los sufrimientos que uno mismo ha generado. A veces somos  prófugos de nuestras propias carencias  en vez de encontrar el camino de regreso. El otoño no aparece, ¿será que lo he absorbido?, me volveré invierno muy pronto y nada abrigará mi ilusión…
AVG
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