jueves, 26 de abril de 2018

Historias de mujeres Capítulo 1 Karen



Ha dormido toda la mañana, pues su noche es larga. Se despierta con un fuerte dolor de cabeza y vuelve a ducharse, hace 6 horas de su último baño. Prepara un mate casi al medio día y organiza la agenda de la noche. Acomoda su vestir, dejando todo listo para su escenario nocturno. A eso de las 16 horas asiste a un curso de idiomas. A las 18 hs va al gimnasio poniendo empeño en su cuerpo. Limpia su casa y deja todo listo para el día siguiente.   Mientras lee “El amante japonés “de Isabel Allende, su gata juguetea entre sus piernas. A las 20 hs comienza a prepararse, a las 21,30 su primer cliente la pasa a buscar. La bañera perfumada con esencias  y sales es el habitad que ella suele detenerse aunque sea un rato. Ironía en su vida, muchos hombres pero a la vez ninguno. Envuelve su cuerpo con una crema hidratante y deja caer sobre su espalda la larga cabellera de color castaño. Lencería en color negro  debajo de un vestido azul francia. Portaligas y medias caladas finamente cubren sus extensas piernas. Tacos en negro acompañan sus pasos. Se maquilla mientras conversamos sobre lo que le significa ser “una mujer de compañía”, así se define ella. Ejerce ésta profesión desde hace 6 años. Posee una clientela fija y eso le permite conocer los intereses de los hombres, de los cuales habla con mucho respeto. Varios de ellos le hacen obsequios y ella acepta gustosamente. Los hombres buscan sexo, fantasías sexuales,libertad sexual  o simplemente que se los  escuche un pequeño instante. El sexo oral es el más requerido. Y los besos en la boca están prohibidos, dice “no beso a ninguno en la boca”, ante tal afirmación le preguntó, ¿por qué? Mientras coloca el labial rojo sobre sus carnosos labios dice: Porque sólo beso por amor, aunque vivo sin él.
Mi curiosidad es cada vez mayor, pienso ¿no se podrá enamorar de alguno de sus clientes o es tal la barrera que la mantiene alejada de los sentimientos que de alguna manera es una zona prohibida?
Son las 21.30hs  y una seña de luces anuncia la llegada de un cliente. Con una sonrisa pícara me dice: Tendrías que una noche ponerte en mi piel y así sabrías lo que se siente cuando lo tienes y a la vez pierdes cada noche un poco más.
Me quedé en su departamento, observando mi imagen en el espejo  y pensando que para escribir una buena historia hay que sentirla propia.

AVG
DERECHOS RESERVADOS 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Lo que trae un aroma

           Ese sábado de Marzo, tan caluroso, húmedo y a la vez tan indeciso, trajo a la vida de Ana , un deseo de  volverse a enamorar.  Ca...