domingo, 22 de abril de 2018

La vez que nos dejamos amar


No sé si fue de día o de noche, ¿pero el amor tiene tiempo? Sólo sé que estábamos ahí en esa fractura del tiempo y espacio. Él se encontraba mirando a través del ventanal. Me acerqué y abracé su espalda. Al oído le dije: que nada te turbe mi amor…
Besó mis manos y me trajo de frente. En el silencio, nos miramos y mis ojos se llenaron de lágrimas, es que mi amor es tan fuerte que no puedo evitarlo. Descanso en sus ojos que han visto todo y tienen esa capacidad de saber tanto de mí. Tocó mis labios y los besó sin apresuramiento dejándome en el deseo de querer más. Desprendió mi blusa y con su dedo casi tocándome como si yo fuera de cristal, la deslizó por completa dejándola caer en el piso. Desprendió mi sostén, me miró a los ojos...nos miramos y sólo le dije: Sin vendas amor, sin vendas…
Nuestros cuerpos se encontraron, su modo de amar perturba cada espacio de mi piel y estalla todos mis sentidos, todos…simplemente porque lo amo. Abracé su espalda, besé cada carga, me detuve amorosamente en el dolor…coloqué mis manos al costado de su torso y calce mis piernas de tal modo que evitara escaparse. Con mucho cuidado, el aceite de almendras resbaló en mis manos y el masaje comenzó con esa ternura y firmeza sobre su sexo. Mis senos se apoyaron sobre él y mientras el amor iba haciendo en nosotros, un poema estalló en mi boca, sólo él podría inspirarlo en mí. Cada instante se hacía nuevo, lo imaginado se volvió real y no hubo lugar para prohibiciones. Lo besé tan fuerte, queriendo decirle que nada te rompa mi amor, estoy acá .Él provoca mis orgasmos más intensos, aquellos que nacen en el corazón y mi piel responde con esa docilidad de dejarme sólo para su amor. No sé cuántas veces lo sentí en mí, sólo recuerdo sus ojos que tanto me dicen. Cuando el amanecer nos encontró, él dormía…me detuve en su rostro, grabé cada parte, podría escribir un poema que comenzaría : “ Amor, sabemos …”
AVG

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